
El flautista de Hamelín
Nivel recomendado: 9 años
En el año 1284, la ciudad de Hamelín vivía un gran problema: estaba llena de ratas. Había ratas en las casas, en los graneros, en los establos e incluso en las cocinas. Nadie sabía cómo librarse de ellas.
Un día llegó a la ciudad un hombre muy extraño. Era alto, delgado y llevaba un abrigo lleno de colores brillantes. Dijo que era cazador de plagas y que podía hacer desaparecer a todas las ratas a cambio de un pago.
Desesperados, el alcalde y los concejales aceptaron su oferta.
Entonces el hombre sacó una flauta y comenzó a tocar una melodía suave y misteriosa. En cuanto sonaron las primeras notas, las ratas empezaron a salir de todos los rincones de Hamelín. Parecía magia. Todas siguieron al flautista mientras él caminaba en dirección al río Weser.
Sin dejar de tocar, entró en el agua. Las ratas lo siguieron y acabaron ahogándose. La ciudad, por fin, quedó libre de la plaga.
Pero cuando el flautista volvió para pedir su recompensa, el alcalde se negó a pagarle lo prometido. Solo quiso darle unas pocas monedas.
El flautista, enfadado, advirtió que la ciudad se arrepentiría. Pero el alcalde lo echó sin preocuparse.
A la mañana siguiente, el flautista regresó con ropa distinta y más oscura. Tocó otra melodía, esta vez alegre y encantadora. No salieron ratas, sino los niños de la ciudad. Uno tras otro, todos comenzaron a seguirlo, sonrientes y sin poder resistirse a la música.
Los padres intentaron detenerlos, pero ya era tarde. El flautista los condujo hasta una montaña cercana, y allí se abrió una puerta en la roca. Los niños entraron con él, y la montaña se cerró.
Nunca más volvieron. Solo un niño cojo y otro sordo quedaron atrás. Gracias a ellos, la ciudad supo lo que había ocurrido.
Desde ese día, Hamelín aprendió que nunca debe romperse una promesa.

Preguntas de Comprensión
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1¿Por qué el alcalde se negó a pagarle al flautista?
2¿Qué pasó con los niños cuando siguieron al flautista?
